¿Por qué el aprendizaje electrónico no es una realidad en Cuba?

Antes de contener parcialmente la COVID-19 en Cuba, 1 millón 700 mil escolares -que habían iniciado curso escolar en septiembre de 2019- continuaron las actividades docentes con el auxilio de teleclases -educación televisiva- orientadas por un teleprofesor desde matemáticas a geografía. Esta modalidad no es la primera vez que se emplea, pues su uso ha sido masivo en las aulas cubanas y se han empleado como un apoyo durante la pausa.

La enseñanza superior también fue enviada a casa y para no detener la preparación, algunos centros docentes como la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas tomaron la iniciativa de ofrecer “orientaciones de trabajo independiente y guías de estudio de las diferentes asignaturas” mediante plataformas de mensajería como WhatsApp, Telegram y Todus– plataforma de mensajería instantánea y colaborativa-.

Sin embargo, la Indicación especial no.3 del 2020 del Ministerio de Educación Superior (MES) suspendió las interacciones online y dejó a  250 mil estudiantes universitarios sin posibilidad de continuar, incluso, cuando las anteriores iniciativas no fueran extensivas a todas las universidades ni al alcance del bolsillo, debido a la brecha digital existente en el país.

Seis meses de detectado el primer caso de COVID-19, el reinicio del curso escolar en Cuba está comprometido, al menos para la capital del país, producto de un rebrote de COVID-19.

¿Qué sucederá con la enseñanza superior, al menos, la que reside en La Habana? ¿Se volverá a paralizar el sistema de educación superior o habría alguna forma de mantener el curso escolar? ¿Es una posible solución el aprendizaje electrónico?

¿Es una solución el aprendizaje electrónico?

El aprendizaje electrónico en Cuba solo es extensivo a una parte mínima del sistema educativo, pues la educación primaria, especial, secundaria y preuniversitaria no cuentan con las facilidades para sustentarlo, dígase Entornos Virtuales de Enseñanza-Aprendizaje (EVEA). Por ello, se ofrecen las teleclases a esa enseñanza- que no llega a ser “t-learning”- debido a que no cumplan las características de interactividad que el proceso supone.

Para esta enseñanza, el Ministerio de Educación (MINED) en su sitio web declara cuáles son los recursos informáticos de apoyo que los estudiantes tienen a su alcance. Además, el portal estatal Cubaeduca muestra propuestas que van desde el un Repasador Virtual hasta módulos y test para la preparación hacia las pruebas de ingreso a la educación superior, sin que ello sea, necesariamente una experiencia de aprendizaje en línea, pero sí un complemento a la docencia.

En este panorama, son las universidades cubanas las únicas que pudieran asumir una experiencia de enseñanza-aprendizaje en línea, debido a las políticas de informatización que han tenido lugar en los últimos años. Pero incluso, ahí la ecuación se complica por varias razones: ¿qué universidades o facultades tienen presencia de una plataforma para el aprendizaje electrónico?

La plataforma empleada por excelencia en las universidades es Moodle, de código abierto y que se inscribe bajo los principios del Learning Content Management Systems (LCMS), y ello hace que permita la gestión, organización, herramientas y socialización que favorecen el aprendizaje.

En las estadísticas de empleo de la plataforma, Cuba tiene 33 sitios en total (8 son privados y no se muestran), entre ellos el Aula en Red de la Universidad de La Habana y el Campus Virtual – Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas.  No obstante, hay sitios que no son visibles y funcionan como complementarios a la educación como es el caso del (EVEA) o (EVA) de la Facultad de Comunicación (FCOM) de la Universidad de La Habana o EVA de la CUJAE.

Actualmente, de las que poseen estos entornos, ¿se encuentran las carreras montadas con una metodología didáctica específica?, ¿son entornos virtuales de aprendizaje o repositorios de información en línea?, ¿están alumnos y docentes preparados para asumir el reto en cuanto a infraestructura (cultura, dispositivos, conectividad)?

La respuesta es negativa. A pesar del empuje del proyecto “La virtualidad como alternativa de formación profesional en la Universidad de La Habana promovido por el Centro de Estudios para el Perfeccionamiento de la Educación Superior de la Universidad de La Habana, que tiene el propósito de introducir la tecnología y, específicamente, entornos virtuales de aprendizaje en los programas de estudio.

Acceder a materiales no es lo mismo que aprender con las dinámicas de la educación en línea, pues “no son las clases que uno conoce, y hay que pensarse y diseñar todo un nuevo sistema tanto de impartir (tanto los contenidos y las maneras en las que se muestra) como los métodos en que se evalúan”, comentó Carlos Fernández, profesor y coordinador de Educación a Distancia de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, expresó en el material referido.

En 2017, el estudio “Eva: binomio entre tecnología y pedagogía”, diagnosticó el empleo del EVEA en una muestra de 249 estudiantes de años y carreras diferentes de dicha facultad, en las cuales los profesores tenían montado al menos una asignatura.

Entre las ventajas señalaban el acceso a materiales, recursos (empleados como repositorios de información); sostener un intercambio activo con estudiantes y profesores; desarrollar habilidades en el manejo de recursos digitales, entre otros. Entre las desventajas, el montaje de los cursos no los motivaba; el acceso a la plataforma solo desde la institución; el diseño visual y difícil uso de esta; entre otros.

Otro estudio elaborado en la misma institución, La formación profesional del comunicador social en EVEA”, constató, entre otros asuntos, que “el proceso de virtualización de la enseñanza fue un ejercicio impuesto por la Universidad de La Habana, no se concibió como respuesta a necesidades propias de la Facultad o como parte de la innovación institucional y no se ha logrado una integración masiva, activa y efectiva de las clases virtuales a las presenciales en un modelo de b-learning – blended learning (aprendizaje mixto)- ajustable a las necesidades de la formación del comunicador social, entre otros”.

A tres años de ambos estudios, la situación, no parece haber cambiado. Algunos de los entrevistados del video mencionado, algunos estudiantes refieren que emplean el EVEA para “matricularnos en las optativas y buscar una que otra información o “subir las tareas de Hipermedia I y II y descargar algunas bibliografías”.

El aprendizaje electrónico no es cuestión de hoy para mañana. Es un proceso escalonado y coordinado que demanda entender la tecnología educativa más como un recurso, un apoyo imprescindible en aras de combinar los planes de estudio, así como la capacitación en didáctica a docentes como cultura digital para estudiantes, incluso, profesores.

Además, si tenemos en cuenta la brecha desde la infraestructura (dispositivos, conectividad) los retos son otros. Si bien las universidades cubanas se encuentran informatizadas, la mayoría de los docentes y universitarios no tienen internet en las casas o pueden costear los servicios de datos móviles.

Para palear algunos de los desafíos como los de conectividad, resultó el proyecto Mi Moodle en casa un proyecto interdisciplinar de la Universidad de La Habana con el propósito de que docentes y estudiantes tuvieran un programa portable de Moodle e instalaran en computadoras sin necesidad de conexión permitiendo la producción y revisión de los contenidos y luego, en un espacio con conexión actualizar. Retomarlo, tal vez, pudiera ser opción para reducir brechas tanto de acceso como alfabetización de profesores y alumnos ahora como en el futuro.

El aprendizaje electrónico no es solo una alternativa, es una necesidad y más en tiempos de pandemia, y al parecer, tendrá una hoja de ruta en la post-pandemia, pues la viceministra primera de Educación Superior, Martha del Carmen Mesa, y la viceministra de Educación Dania López, consideraron que el principal desafío “es lograr unificar en una plataforma todos los recursos educativos de carreras universitarias y programas de formación de ciclo corto”.

El sector privado “aprovecha la brecha” mediante WhatsApp y Telegram

Mientras el MES suspendía las interacciones online, el sector privado “aprovechó la brecha” para continuar interactuando con su audiencia. Sin ser plataformas de enseñanza-aprendizaje WhatsApp y Telegram, son soluciones ante la inexistencia de ellas en la Isla, ya que permiten la comunicación interactiva, así como el envío de multimedia.

La Escuela de Fotografía Creativa de La Habana, que cerró sus aulas en marzo, anunció en un comunicado que utilizarían aplicaciones de mensajería para seguir orientando a sus alumnos y capacitándolos. Tres meses después han expandido su trabajo y desde todos los rincones del país alumnos han podido tomar cursos e interactuar entre ellos.

El proyecto CubaEmprede aceleró procesos y mediante estas plataformas realizaron consultas, eventos y charlas, de acuerdo con información ofrecida en su web corporativa.

La Penúltima Casa, proyecto comunicativo liderado por Katia Sánchez, impulsó cursos online para tratar temas de comunicación digital en la Isla mediante la subida a esas plataformas y otras como Instagram.

Gimnasios como Charlotte, Dale Dale y Pura Vida también ofrecieron mediante estas plataformas programas de entrenamiento para mantener la forma durante la cuarentena.

Hablamos de Negocios, otro proyecto, que mediante Telegram surgió para conversar y debatir sobre el emprendimiento en Cuba. Han organizado talleres en formato virtual sobre Ley de Empresas en la Isla, así como debates sobre registros contables en MLC (Moneda Libremente Convertible).

Todos son ejemplos que tipifican que, ante la verticalidad del proceso docente estatal, han sido organizaciones ágiles que han echado mano de plataformas de mensajería para seguir enseñando o mantener el emprendimiento.

Son iniciativas que presagian que pronto, tal vez, desde la iniciativa privada surjan startups ed-tech que ofrezcan un espacio de co-creación y aprendizaje virtual.

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  • Alfonso, D. (2019). La formación profesional del comunicador social en Entornos Virtuales de Enseñanza-Aprendizaje. (Tesis de Licenciatura). Universidad de La Habana, La Habana, Cuba.
  • Madiedo, S. (2017). EVA. Binomio entre tecnología y pedagogía. (Tesis de Licenciatura). Universidad de La Habana, La Habana, Cuba.

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