Contra el Covid-19, el mayor avance es fomentar la cultura del emprendimiento

“El mayor avance del Estado del Bienestar en nuestro país”. Así fue como el vicepresidente segundo y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030 del Gobierno, Pablo Iglesias, defendía y definía la aprobación del ingreso mínimo vital en España. Con esta medida, el ejecutivo liderado por Pedro Sánchez, pretende paliar los efectos devastadores del COVID-19 en la economía de las familias más vulnerables de nuestro país.

Si bien es cierto que con la aplicación de la renta mínima garantizada se pone un parche a la sangrante herida en la economía de más de 800.000 familias, también es cierto que no se trata de un buen precedente para una economía que necesita, de manera urgente, poner el foco en la reactivación de la economía a través de la recuperación de la actividad de sus trabajadores, autónomos y empresarios y, claro, según mi opinión, el ingreso mínimo vital no ayuda a retomar el pulso de nuestra maltrecha economía como, de antemano, les pudiera parecer a muchos.

¿Por qué motivos creo que no es una buena medida para la recuperación económica y social? Según mi opinión, la economía española necesita de unos valores completamente opuestos a los de este tipo de disposiciones gubernamentales que están más cerca del “café para todos” que del desarrollo económico y social que pedimos aquellos que creemos en España como potencia europea y mundial.

En un momento como el actual es clave que nos apalanquemos en valores como el esfuerzo, el emprendimiento, la innovación, la mejora continua, la creatividad… España necesita un tejido económico y productivo capaz de liderar el nuevo contexto post-COVID que, además, debe generar un cambio de mentalidad en todos los actores involucrados en la recuperación, en todos los sentidos y en todas las direcciones. No lograremos alcanzar este reto mayúsculo con medidas como la que el Gobierno central presentaba la semana pasada.

Y no lo lograremos porque con este tipo de políticas se fomenta el conformismo de toda una sociedad que se siente amparada por papá y mamá Estado. Según mi opinión, el tipo de políticas que debería llevar a cabo nuestro país están relacionadas con la aplicación de medidas que fomenten el desarrollo de los valores anteriormente descritos con el objetivo de motivar a los españoles a mantener una actitud emprendedora. Y, entonces… ¿qué tipo de políticas podríamos aplicar en España para vencer a la crisis económica provocada por el COVID-19?

En materia de emprendimiento, según mi opinión, debemos ser capaces de generar un entorno de políticas públicas que permita a los emprendedores arriesgar en la creación de empresas sin que el fracaso signifique, obligatoriamente, perderlo todo. Usar los recursos del Estado para fomentar la innovación e incentivar la inversión privada junto a un entorno que regule el desarrollo de proyectos empresariales incipientes.

El objetivo es crear un ecosistema emprendedor potente que sea capaz de competir, internacionalmente, con los más potentes hubs de innovación del mundo. Motivar a los emprendedores, asesorarles en la viabilidad de su proyecto, acompañarles en el desarrollo de su idea y colaborar en las primeras etapas de funcionamiento de la nueva empresa, se prevé crucial para que los emprendedores estén más cerca de materializar y desarrollar sus ideas de negocio. Tenemos que ser capaces de hacer que las personas tengan ilusión por crear riqueza a través de sus ideas y proyectos empresariales.

Pero más allá de políticas relacionadas con el favorecimiento de creación de empresas, creo que debemos fomentar una cultura del emprendimiento, en sí mismo, desde las más tempranas etapas formativas. Es necesario crear emprendedores desde la base incluyendo en el currículum formativo competencias como la creatividad, la innovación, la mejora continua, la comunicación, la adaptación constante, la flexibilidad, la resiliencia, la tolerancia al fracaso… Aspectos que serán muy necesarios en la personalidad del futuro emprendedor.

Pero, además de todo esto, debemos ser capaces de establecer puentes más sólidos entre el mundo de la enseñanza y la empresa. Sabemos que no todas las personas querrán desarrollarse profesionalmente a través de la creación y puesta en marcha de sus propios negocios pero sabemos, también, que los mismos valores y competencias son muy apreciadas por las organizaciones que operan en el momento actual. Trabajemos por nuestra cuenta o por cuenta ajena mantener una actitud emprendedora nos ayudará a crecer personal y profesionalmente con nuestra organización.

Por otro lado, creo que es muy importante que la sociedad entienda que, en un país como el nuestro, los emprendedores son personas que deben ser muy bien valoradas y apreciadas por todo el conjunto de la ciudadanía. Atrás debe quedar la visión retrógrada y sectaria del empresario como aquella persona que basa su éxito aprovechándose, en el sentido negativo de la palabra, de las personas con las que trabaja.

Por el contrario, debemos trasladar la visión del empresario como aquella persona que colabora en el desarrollo de la economía y de la sociedad en su conjunto. No en vano, en España el 99% del tejido empresarial está formado por pequeñas y medianas empresas en las que su máximo responsable, en muchas ocasiones, se convierte en un compañero más.

Así las cosas, mi visión de la recuperación económica en el medio y largo plazo pasaría por los siguientes pilares básicos:

  1. Fomento del emprendimiento. Poniendo las cosas fáciles a aquellas personas que estén pensando en invertir en el desarrollo de una idea de negocio. 
  2. Cultura del emprendimiento. Desde edades tempranas y con el foco puesto, posteriormente, en la construcción de puentes sólidos entre empresas e instituciones educativas. La cultura del emprendimiento no debe ser vista como algo reservado a aquellos que en un futuro se lanzarán a emprender su propio negocio, también debe ser adoptada por aquellos que trabajarán por cuenta ajena.
  3. Reconstrucción de la imagen del emprendedor. De villano aprovechado y usurero a héroe que trabaja, arriesgando su capital, por y para el desarrollo económico y social de nuestro país y de las personas que vivimos y trabajamos en él.

En ningún caso, las subvenciones a fondo perdido y sin justificación ni obligación de mejorar la posición económica en el corto/medio plazo del subvencionado, deben formar parte de nuestro modelo económico nacional. En mi opinión, la mejor ayuda que podemos ofrecer a personas y familias en dificultades es proveyendo nuevas y mejores oportunidades laborales, ya sea a través de la consecución de mejores empleos en mejores condiciones o a través del emprendimiento. La historia ha demostrado, en múltiples ocasiones, que el café para todos no funciona.

“El secreto para salir adelante es, simplemente, empezar” (Mark Twain)

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