La asombrosa Grace Hopper

Si tienes la más mínima relación con el mundo de la programación, seguro que sabes lo que es un bug y debuguear un programa. Y si tienes hijos pequeños o en la adolescencia, entonces habrás oído también lo de “buguear” cuando juegan a videojuegos una y mil veces. En ambos casos se refieren a la misma idea: el fallo que presenta un programa. Grace Hopper no inventó los errores en los programas, sino todo lo contrario; les dio nombre en una divertida anécdota que ha pasado a la historia de la tecnología. La Increíble Grace, como cariñosamente se la conocía, fue una de las pioneras de la programación de ordenadores, a la que dedicó toda su vida. Ésta es su historia.

Una carrera
brillante

Grace Hopper nación en Nueva York en 1907.
Desde muy pequeña mostró gran interés por la tecnología. Sus padres quisieron
que los tres hermanos (un niño y dos niñas) tuvieran las mismas oportunidades,
y Grace optó por estudiar física y matemáticas en la prestigiosa universidad
de Vassar
, donde luego enseñaría matemáticas tras doctorarse en
Yale. En 1943 Grace consiguió una excedencia para unirse a la Marina de los
Estados Unidos. Aunque por entonces el papel de las mujeres en la Armada
quedaba restringido a las enfermeras, las necesidades de la Segunda Guerra
Mundial obligaron a cambiar esta política, ocasión que aprovechó Grace. Tuvo
además que conseguir un permiso especial ¡porque pesaba 7 kilos menos que el
peso mínimo exigido para entrar! Pese a todo, Grace fue la mejor de su
promoción y consiguió la graduación de teniente.

Su primer destino fue como programadora en el Mark
I
, el primer ordenador electromecánico, construido en IBM y enviado
a Harvard en 1944. Mark I medía más de 15 metros de largo y pesaba unas cinco
toneladas.

La historia
del primer bug

Al finalizar la guerra, Grace pasó a la
reserva (tenía 38 años) pero siguió investigando en Harvard en contrato financiados
por la Armada.

Grace Hopper y su equipo se estaban volviendo locos tratando de averiguar por qué un programa que habían hecho para el Mark II (sucesor del Mark I) fallaba. Tras muchos quebraderos de cabeza descubrieron que un insecto (bug, en inglés) estaba atascado en uno de los interruptores eléctricos del ordenador. Grace y su equipo bromeaban sobre cómo habían “debugged” el ordenador quitando la polilla, haciendo así popular los términos bug y debug (que usamos incluso coloquialmente en castellano).

Grace Hopper, sosteniendo un libro de COBOL frente al UNIVAC. Fuente: https://flic.kr/p/5eV6PE. Algunos derechos reservados.

El primer
compilador y el lenguaje COBOL

Los primeros ordenadores se programaban mediante códigos binarios, secuencias de unos y ceros que se codificaban en tarjetas perforadas. En los años 40 se crearon los llamados lenguajes de ensamblador, que simplificaban algo el proceso. El ensamblador evolucionaría a los modernos lenguajes de programación que dan instrucciones en un lenguaje más parecido al natural. Los compiladores se encargan de traducir dichos lenguajes  a las secuencias de 1 y 0 que entienden realmente los ordenadores.

En los años 50 Grace Hopper trabajó con otro de los ordenadores icónicos de la historia de la informática, el UNIVAC I. Ella y su equipo acuñaron el término compilador, creando uno de los primeros del mundo (el llamado A-0). Esto supuso un gran cambio de paradigma, puesto que se pasó de considerar a los ordenadores como herramientas que sólo eran capaces de hacer cálculos a ejecutar programas más sofisticados como es un compilador. Más tarde desarrolló B-0, también conocido como FLOW-MATIC, que fue el primer lenguaje de programación basado en palabras del lenguaje natural.

Grace Hopper en el UNIVAC. Fuente: https://flic.kr/p/KDi1P. Algunos derechos reservados

Años más tarde, en 1959, Grace Hopper tendría un papel destacado en el comité técnico que creó el lenguaje de programación COBOL, que heredó muchas innovaciones del FLOW-MATIC, y que todavía se usa en sectores como la banca.

Más tarde desarrolló herramientas y estándares que facilitaban el desarrollo y pruebas de programas, y que fueron adoptados internacionalmente.

Reconocimientos

Amazing Grace (la Asombrosa Grace), como se la conocía, recibió numerosos reconocimientos, incluyendo más de 40 doctorados honoris causa. Como curiosidad, y paradójicamente, recibió el título de Hombre del año en ciencias de la computación de la Data Processing Management Association. Se retiró definitivamente del ejército (donde llegó a ser contraalmirante) a la edad de 80 años, y trabajó como consultora para la empresa DEC hasta su muerte a los 85. No sólo fue la gran pionera de la programación, sino también una gran divulgadora y conferenciante, dando numerosas charlas y animando a las chicas a dedicarse a la tecnología.

Grace Hopper jurando como Commodore de la US Navy, en presencia de Ronald Reagan (por entonces, presidente de los Estados Unidos)

Lecciones aprendidas

  • Las grandes ideas vienen muchas veces de la existencia de las llamadas redes líquidas, entornos de ideas y personas para comparten ideas y experiencias y colaboran. Los equipos que se formaron en Harvard suponen un claro ejemplo de red líquida. Grace Hopper fue una miembro destacada de esta red.
  • Hay que dar cauce al talento y la pasión. Grace Hopper fue una de las personas más brillantes de su época, que gozó de las oportunidades para ser una de las pioneras de la programación. Siguiendo, por cierto, los pasos  de otra mujer: Ada Lovelace, quien creó el primer programa de la historia, 100 años antes que Grace.
  • Restringir el acceso a organizaciones y colectivos por motivos tales como el sexo o la raza, en base a prejuicios estúpidos, no solo es injusto para las personas, sino que perjudica a dichas organizaciones. Y a la sociedad.
  • Cada idea tiene un momento. Como ha ocurrido con otras invenciones humanas, nos guste o no, los conflictos bélicos han sido catalizadores del desarrollo tecnológico. El impulso financiero y de talento que recibió la computación en ambas guerras mundiales nos ha permitido llegar a donde estamos.

Historias de Innovación en Carne y Hueso

Este artículo se publicó originariamente en el suplemento de ciencia y tecnología Tercer Milenio, de Heraldo de Aragón. Puedes ver dicha publicación en este enlace.

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Fuente: El miracielos (La asombrosa Grace Hopper).