Quiero al mejor!


Hace unos días tuve la oportunidad de asistir a la celebración de un hito en la carrera profesional de un gran artista y al adiós a la actividad de un edificio emblemático con más de 50 años de historia en Madrid.

Un proyecto que, desde el punto de vista de un profesional, reunía todos los requisitos para catalogarlo de alto impacto mediático, con gran carga emocional y donde la coordinación técnica era uno de los factores más probable de éxito.

Un proyecto donde las expectativas para las 50.000 personas que allí se reunieron, era pasar 3 horas de disfrute, entrega y pasión por la música, sin perder detalle de los más de 20 artistas que compartieron escenario con el anfitrión; y para los responsables del proyecto, poner en escena un despliegue de tecnología sin precedentes en medios audiovisuales y electrónicos entre otros, para crear esos momentos cargados de espectacularidad y magia que este tipo de eventos suelen conseguir, con el fin de que se quedara grabado en la memoria de todos los que allí estuvimos, dando por supuesto, ningún margen de error por la repercusión que podría tener.
Un proyecto con estas expectativas requiere contratar a los mejores técnicos en su especialización, en este caso, a nivel mundial. Independientemente de la gran complejidad que tiene la coordinación de un evento de estas características, la gestión de estos profesionales de alto nivel, puede llegar a ser un factor crítico en el éxito de un proyecto, normalmente, por la exigencia de que “su” trabajo tenga la visibilidad que merece, su gestión ha de ser muy cuidadosa y la comunicación muy clara, como solemos decir cuando analizamos a los stakeholders “ mantener satisfecho y gestionar con mucho tacto” ya que el exceso de algo que forma parte de un todo, por muy bueno que sea, sí puede dañar el esfuerzo de las demás partes implicadas en el proyecto, y poner en peligro el trabajo que en su conjunto bien sincronizado y planificado, es lo que hace que el éxito en su conjunto este asegurado e individualmente también, no al revés.
El evento fue un éxito por todo el despliegue de medios que había allí y supongo que el exceso que se vislumbró de una de las partes al principio se debió a múltiples razones consensuadas o no, pero lo que sí ocurrió fue que el público tras un periodo corto de tiempo, cuando las expectativas no estaban del todo alineadas a los requerimientos y sabiendo que tenían los medios y fuerza a su alcance definió “in situ” con su voz, lo que quería ver, un espectáculo donde la tecnología y el talento se integrara en uno sólo, como finalmente ocurrió.
Este singular evento me ha dejado excelentes momentos retenidos en el recuerdo, lo disfruté muchísimo, también pude apreciar quizá de-formación profesional, como al principio algo fallaba, entendiendo la complejidad, y me atrevo a decir, que había objetivos distintos entre stakeholders y lo que ocurrió cuando todo se alineó; 50.000 + 1000 personas envueltas en un espectáculo único entre las que me encontraba yo.




Fuente: Charo Fresneda (Quiero al mejor!).